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Los seres vivos están preparados para engendrar dentro de su ser una nueva vida. No significa que estén obligados pero sí preparados. El ser es sabio, se adapta y se prepara física y psicológicamente durante y después del mismo. Todo esto, creando espacios tranquilos, sin estrés y en las condiciones idóneas para favorecer una gestación óptima.

En el caso de los animales, puesto que no puede comunicarse como nosotros, debemos estar atentos a las señales que van mostrando tanto en su fisionomía como en su comportamiento. Hablaremos en este post de los síntomas y fases del parto de las vacas.

Síntomas a tener en cuenta

Antes de parir, las vacas muestran síntomas físicos y psicológicos. A esto, se les suman una serie de comportamientos particulares. Es necesario tener esto en cuenta, ya que, los especialistas pueden adelantarse a futuras complicaciones durante el parto.

Determinados veterinarios, recomiendan no apartar a la vaca del resto del grupo, ya que esta soledad repentina puede provocar situaciones de incertidumbre y estrés. Además, es importante enfocar la nutrición del animal en función al esfuerzo que va a realizar y así también, propiciar una mejor recuperación. Se recomienda suministrar esta alimentación días antes del parto para que así el animal se encuentre preparado. En IFS disponemos de una alimentación especializada para estos casos.

Etapas del parto

Dividimos las etapas en tres:

  1. Pródromo
  2. Dilatación
  3. Nacimiento y expulsión de la placenta

La primera es el pródromo. Son aquellos síntomas que anuncian que el alumbramiento se aproxima. Puede durar hasta 15 días en los cuales se puede observar:

  • Descolgando por la vulva, un flujo viscoso y opaco
  • La ubre se empieza a llenar con el calostro
  • La vulva se hincha y se agranda
  • Los ligamentos que quedan de lado a lado de la base de la cola se van relajando.

La segunda parte sería la dilatación. Esta fase puede durar entre 4 y 8 horas, dependiendo de la previa experiencia o no del animal.  La mayoría de vacas se muestran inquietas y nerviosas. Experimentan dolor. Se acuestan, se levantan y a medida que van aumentando las contracciones se apartan o aíslan del resto. Estas contracciones se pueden dar cada 10 o 15 minutos.

La última fase, sería la de expulsión. Se puede dividir en dos procesos: expulsión del feto y de la placenta. Este periodo las contracciones se hacen más frecuentes e intensas y se presentan cada 3 minutos, incluso hasta 4 por minuto.  En lo referente a la expulsión de la placenta, esto se lleva a cabo entre 4 y 8 horas después del parto, si no ocurre, se denomina retención, y se debe realizar el manejo correspondiente para extraerla por profesionales veterinarios.

Prevención y profesionalidad

Prevenir y estar pendientes de los síntomas que van mostrando los animales, resulta imprescindible tanto para la vida del ternero como de la vaca. Se pueden dar complicaciones y las dilaciones indebidas o no previstas, pueden desencadenar en desenlaces fatales. Procurar tanto una vida tranquila, acompañada y relajada. Cuidar su alimentación y tener en cuenta cada tapa del animal, para prepararla para futuros esfuerzos o posibles deficiencias.

Dejar en manos de los especialistas veterinarios, médicos preparados para cualquier imprevisto y acostumbrados a moverse y entenderse en el mundo animal. Con todo esto, conseguiremos una larga vida para la vaca y un correcto desarrollo al pequeño animal.

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